Los beneficios ambientales del reciclaje son, quizá, los más divulgados. Cada vez que separas un envase haces posible su reciclado evitando así llenar los vertederos y la extracción de nuevas materias primas. Además, reduces el consumo energético y la emisión de gases contaminantes, causantes del cambio climático.
Pero, además de beneficios ambientales, el reciclaje aporta una importante rentabilidad económica. Por un lado, la recogida selectiva de basura representa una alternativa y una oportunidad para la creación de empresas asociadas a esta actividad. El aceite doméstico y su posterior tratamiento, la ropa usada, palets de obras, metales, cartones, electrodomésticos… son sólo algunos ejemplos de materiales que desechamos y dan una idea de la cantidad de puestos de trabajo que podrían crearse alrededor de su recogida, transporte y tratamiento adecuado.
Por otra parte, desde la entrada en vigor de la Ley 11/1997, de Envases y Residuos de Envases, todas las empresas envasadoras tienen la obligación de recuperar los residuos de envases de los productos que pongan en el mercado para que sean reciclados y valorizados. Sin embargo, aunque haya pagado por su gestión, el productor no puede garantizar que ese envase vaya a ser reciclado, dado que actualmente es el comprador del producto el que decide, depositándolo en el contenedor correspondiente, si el envase entra en la cadena que le permitirá convertirse en un producto nuevo o no.
Pero estos no son los únicos argumentos a favor del reciclaje. Quizá te interese saber que, desde el año 2009, conforme al desarrollo del Plan de Residuos de Tenerife, se estableció una nueva tasa que viene a premiar a los municipios en los que se realice una mayor clasificación de residuos en origen. Esta nueva tasa se divide en dos tramos: uno de pago fijo denominado A (el referido a la captación de residuos selectivos), y otro variable definido como B (el que se refiere a la basura en masa, los residuos normales que se echan en bruto en los contenedores). Con esta nueva tarifa el ayuntamiento que recoge más residuos de los contenedores de basura en masa deberá pagar más en función de número de kilos y habitantes. Por lo tanto, pagará menos aquel ayuntamiento que recoja mayor cantidad de kilos de residuos separados en sus respectivos contenedores.
En este sentido, es fundamental tu compromiso personal, dado que el número de kilos de residuos separados depende de la cantidad de habitantes que realicen la separación selectiva en el hogar. Este esfuerzo también se verá recompensado de forma directa, ya que, es lógico pensar que cuanto menos pague el ayuntamiento, menor será la tasa de basura que debemos abonar los ciudadanos.