Todos los residuos recogidos en la Isla, excepto el vidrio y el papel recogido selectivamente, entran en el Complejo Ambiental de Tenerife. El vidrio y el papel siguen el camino trazado por los gestores específicos para su reciclado.
Los envases que has colocado en el contenedor amarillo entran en el Complejo Ambiental y van directamente a la Planta de Clasificación de Envases donde, mediante procesos mecánicos y manuales, se separan aún más en función del tipo de material del que estén hechos. Posteriormente se prensan y se envían al exterior de la Isla para su reciclado en plantas específicas.
El resto de la basura debería estar compuesto únicamente por materia orgánica y algunos residuos que, por su composición, no hemos podido depositar en los contenedores de recogida selectiva, pero lo cierto es que en ella se mezclan muchos materiales reciclables que no han sido separados en origen.
Esta basura llega en camiones al Complejo Ambiental y vierten su contenido en la planta de tratamiento mecánico o planta “todo en uno”, donde, de forma manual y mecánica, se separa la materia orgánica y todos aquellos residuos que pueden ser reciclados (papel, envases, vidrio…).
La materia orgánica se envía a la Planta de Compostaje dentro del mismo complejo y con ella se elabora abono que se emplea en la agricultura y en jardinería. Los residuos reciclables se entregan a los gestores para su reciclado. Sin embargo, el porcentaje de residuos que se pueden aprovechar de la fracción resto o basura en masa en esta planta es relativamente bajo, puesto que al venir mezclados con materia orgánica su calidad no es la adecuada.
Se cumple así el objetivo del Plan de Residuos de Tenerife de reducir al mínimo la cantidad de residuos que se vierten en estas celdas y que todos los que finalmente acaben allí hayan sido tratados previamente.